El plano-secuencia es uno de esos trucos mágicos que transforman la experiencia cinematográfica. Imagina una escena completa, sin cortes, que te sumerge en la acción como si estuvieras allí mismo, observando cada detalle. Esta técnica ha resurgido con fuerza, especialmente en producciones como Adolescencia, la serie de Netflix que ha captado la atención de muchos gracias a sus episodios filmados en un solo plano de casi una hora.
Pero no solo Netflix está apostando por esta técnica. Series de Apple TV+ como Ruptura y El Estudio, así como el reciente filme Presence de Steven Soderbergh, también han utilizado este estilo visual que parece estar en todas partes. El uso de planos-secuencia no es algo nuevo; de hecho, se remonta a los inicios del cine, cuando los hermanos Lumière ya experimentaban con tomas largas.
Un viaje a través de la historia del plano-secuencia
La historia de esta técnica es fascinante. Uno de los primeros ejemplos reconocidos se encuentra en Aurora, de F.W. Murnau, estrenada en 1927. En 1948, el maestro del suspense Alfred Hitchcock intentó filmar Festín Diabólico completamente en plano-secuencia. Aunque los rollos de película solo permitían grabar unos 11 minutos, Hitchcock ingenió cortes invisibles que le permitieron crear la ilusión de una única toma continua.
Desde entonces, aunque los planos-secuencia han sido apreciados por los cineastas, su uso ha sido relativamente raro. Sin embargo, en la actualidad, esta técnica parece estar en todas partes. ¿A qué se debe este fenómeno?
La evolución técnica y creativa
La crítica francesa André Bazin defendía que el plano-secuencia era esencial para lograr un realismo cinematográfico. Directores como Alfonso Cuarón han utilizado esta técnica para crear experiencias más inmersivas, como en su película Gravity.
Hoy en día, gracias a las cámaras digitales, producir un plano-secuencia es más accesible. Estas cámaras son más ligeras y permiten grabaciones más largas. Sin embargo, no es un proceso sencillo. Cada escena necesita ser meticulosamente planeada y ensayada, similar a una obra de teatro. En el caso de Adolescencia, cada episodio se filmó al menos diez veces para lograr la toma deseada.
El guionista de la serie, Jack Thorne, eligió esta técnica para provocar en el espectador una experiencia única, obligándolo a ver solo una versión de la historia, lo que ha generado intensos debates en redes sociales. Por su parte, Seth Rogen, director de El Estudio, optó por el plano-secuencia para transmitir la energía y el caos de un estudio de Hollywood, sumergiendo al espectador en la acción.
Aunque la técnica se ha vuelto más común, sigue siendo una elección artística. La proliferación de producciones que utilizan planos-secuencia actualmente es una coincidencia que se alimenta a sí misma. Cada vez que se hace bien, se inspira a más cineastas a seguir este camino.
