Los ventrílocuos son verdaderos magos de la voz, capaces de crear conversaciones con sus muñecos sin que sus labios se muevan. Pero, ¿cómo lo logran? La respuesta está en una combinación de técnica precisa y algunos trucos de ilusionismo que hacen que la audiencia se sumerja en la actuación.
Un ventrílocuo experimentado mantiene la mandíbula relajada y la boca casi cerrada, similar a una sonrisa cautelosa. En esta postura, los labios y los dientes están ligeramente separados, permitiendo que la lengua se mueva con libertad. Este es el primer paso crucial para emitir sonidos. Por ejemplo, las vocales y consonantes como “c”, “d” y “t” son relativamente fáciles de producir en esta configuración. Al hablar la palabra “tucada”, notarás que el sonido se distorsiona, pero los ventrílocuos utilizan técnicas vocales para proyectar su voz y emplean timbres caricaturescos que encajan con el personaje.
Técnicas de pronunciación y el arte de la ilusión
Sin embargo, no todo es sencillo. Consonantes como “v” y “f” presentan un desafío porque requieren que el aire pase entre el labio inferior y los dientes superiores. En esta situación, el ventrílocuo debe adaptarse y hacer que el aire fluya a través de la lengua y los dientes superiores, lo que produce un sonido similar al “th” del inglés, que no se encuentra en el español. Aunque no es exactamente el mismo sonido, es una aproximación que puede disfrazarse con práctica.
Las consonantes bilabiales, como “p”, “b” y “m”, son imposibles de pronunciar sin usar los labios. La solución aquí es cambiar completamente esas consonantes por otras similares. Por ejemplo, “madre” se convierte en “ñadre” y “batata” en “datata”. Al hablar rápidamente y dentro de un contexto claro, nuestro cerebro interpreta automáticamente el sonido correcto, de modo que los oyentes apenas notan la diferencia.
Finalmente, la magia del ventriloquismo radica en la ilusión. Con el muñeco moviéndose y captando nuestra atención, los pequeños movimientos involuntarios, como los de la garganta, pasan desapercibidos. Con más práctica, estos artistas logran que su actuación parezca cada vez más natural.
