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El misterio de las señales errantes de televisión en Australia

22 febrero, 2025

Astrónomos australianos han desentrañado un enigma que les ha llevado cinco años de investigación. Las señales de televisión están causando desconcierto en un área donde deberían estar prohibidas.

Durante cinco años, el radiotelescopio Murchison Widefield Array, ubicado en Australia Occidental, ha estado en el centro de un misterio que ha dejado perplejos a los astrónomos. Mientras buscaban señales cósmicas de más de 13.000 millones de años, el telescopio comenzó a captar algo inesperado: una señal de televisión que parecía errar por el cielo. Este fenómeno es particularmente intrigante, dado que el telescopio está en una zona de silencio radioeléctrico de 300 kilómetros de ancho, donde las comunicaciones están estrictamente controladas para evitar interferencias.

Un misterio en el radiotelescopio Murchison

La curiosidad creció cuando el equipo, liderado por el físico Jonathan Pober de la Universidad Brown, comenzó a investigar la fuente de estas señales. A medida que analizaban los datos, surgió una hipótesis: la señal podría estar reflejándose en un avión. Pober menciona que esta idea había sido planteada anteriormente por otros investigadores, pero ahora tenían la oportunidad de comprobarlo.

Junto a la estudiante de doctorado Jade Ducharme, pusieron en marcha técnicas innovadoras para rastrear la señal. Utilizando correcciones de campo cercano y formación de haces, lograron identificar con sorprendente precisión un avión volando a 11,7 kilómetros de altitud y a una velocidad de 792 kilómetros por hora. La señal intrusa resultó ser del canal 7 de la televisión digital australiana, rebotando en el fuselaje del avión.

Interferencias de radiofrecuencia: una crisis para la astronomía moderna

Este hallazgo no sólo es curioso, sino que también destaca un problema creciente en la astronomía: las interferencias de radiofrecuencia (RFI). Pober advierte sobre la crisis existencial que enfrenta la astronomía moderna debido al aumento de estas interferencias, que amenazan con silenciar las señales cósmicas que los científicos intentan captar. Según la Oficina de las Naciones Unidas para Asuntos del Espacio Exterior, el número de satélites en órbita ha aumentado dramáticamente, incrementando la contaminación radioeléctrica en el cielo.

Tradicionalmente, los datos contaminados se descartaban, lo que significaba perder información valiosa. Sin embargo, la nueva técnica de Pober y Ducharme podría cambiar esto, permitiendo filtrar y recuperar datos sin que se vean afectados por las interferencias. La localización de la fuente de RFI es solo el primer paso; el siguiente sería desarrollar un sistema para restar estas señales no deseadas de los datos astronómicos.

La Luna como refugio para la radioastronomía

Ante el creciente ruido radioeléctrico, algunos científicos están considerando medidas drásticas. Pober sugiere que, si no pueden encontrar un cielo tranquilo en la Tierra, tal vez deban buscar alternativas en la Luna. Mientras tanto, colaboraciones entre el Observatorio Radioastronómico Nacional de EE.UU. y SpaceX están en marcha para minimizar las interferencias de los satélites en las observaciones telescópicas.

La carrera contra el ruido en el espacio apenas comienza, pero el descubrimiento de la señal de televisión reflejada en un avión podría ser el primer paso hacia una solución que permita a la radioastronomía prosperar en un cielo cada vez más abarrotado. «Es fundamental invertir en mejores técnicas de análisis de datos para manejar las interferencias generadas por el ser humano», concluye Pober, enfatizando la importancia de adaptarse a esta nueva realidad.

Editado por Felipe Espinosa Wang con información de la Universidad de Brown, Publications of the Astronomical Society of Australia y Space.com.

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