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El ADN de los hunos revela su sorprendente origen y mezcla cultural en Europa

18 marzo, 2025

El estudio de su ADN ofrece una nueva perspectiva sobre la migración y la diversidad genética de este pueblo guerrero que impactó Roma.

Los hunos, conocidos por su feroz incursión en Europa en el siglo IV, han sido objeto de numerosas leyendas y relatos. Sin embargo, un reciente estudio de ADN nos ofrece una mirada más profunda y matizada sobre sus orígenes. Más que un grupo homogéneo, los hunos eran un mosaico de culturas y ascendencias, resultado de un complejo proceso migratorio desde las estepas de Asia hacia Europa.

El análisis se llevó a cabo en el marco del proyecto HistoGenes, y abarcó muestras de ADN de 370 individuos que vivieron entre el siglo II a.C. y el siglo VI d.C. en regiones que van desde Mongolia hasta la cuenca de los Cárpatos. Este esfuerzo revela que, antes de la llegada de los hunos, la comunidad de ascendencia asiática en Europa era prácticamente inexistente.

Un mosaico de ascendencias

La investigación mostró que, tras el asentamiento de los hunos, surgió un pequeño grupo con genética de Asia oriental, específicamente relacionada con los xiongnu, un antiguo pueblo nómada de Mongolia. Guido Alberto Gnecchi-Ruscone, uno de los investigadores, destaca la conexión genética entre algunos hunos y la élite del Imperio Xiongnu, lo que sugiere un entramado cultural más rico de lo que se pensaba.

Pero lo más fascinante es la diversidad genética encontrada entre los individuos estudiados. El ADN revela un “mosaico de ascendencias”, lo que indica que los hunos no llegaron en masa a Europa, sino que su migración fue un proceso dinámico, caracterizado por intercambios culturales con las etnias que encontraron en su camino. Esto contrasta notablemente con otros grupos como los ávaros, que sí llegaron de manera más directa y mantuvieron una fuerte conexión con Asia Oriental durante su dominio.

La investigación pone de relieve cómo las tecnologías avanzadas de análisis genético, junto con un enfoque cuidadoso del contexto histórico y arqueológico, pueden arrojar luz sobre las complejas interacciones de las poblaciones del pasado. Johannes Krause, director del Departamento de Arqueogenética del Instituto Max Planck, enfatiza que este estudio es un paso hacia la resolución de debates centenarios sobre la composición y los orígenes de las poblaciones antiguas.

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