Las plantas que crecen al aire libre están más expuestas a un nuevo tipo de contaminación: los microplásticos. Científicos chinos han descubierto que estas plantas pueden absorber partículas plásticas microscópicas directamente del aire, lo que abre un nuevo capítulo en la historia de la contaminación alimentaria. Este hallazgo no solo afecta a los vegetales, sino que también podría tener implicaciones para nuestra salud.
La investigación, publicada en la prestigiosa revista Nature, ha demostrado que las hojas de ciertos vegetales contienen entre diez y cien veces más microplásticos que aquellas cultivadas en invernaderos. Mientras que estudios anteriores ya habían confirmado que las raíces podían absorber microplásticos del suelo, este nuevo enfoque revela que las partículas suspendidas en el aire son aún más peligrosas, ya que pueden penetrar más fácilmente en los tejidos de las plantas.
Un descubrimiento alarmante
Los investigadores utilizaron espectrometría de masas para detectar la presencia de microplásticos en las hojas de diferentes entornos. Los resultados fueron claros: cuanto más contaminada estaba la atmósfera y más tiempo crecían las plantas, mayor era la concentración de partículas plásticas en ellas. En experimentos de laboratorio, se observó cómo las hojas de maíz absorbían microplásticos a través de sus estomas, pequeñas aberturas que permiten el intercambio de gases, y los transportaban al interior de la planta.
Los microplásticos tienden a acumularse en estructuras similares a nuestros vellos, conocidas como tricomas, que actúan como barreras naturales. Aunque la tasa de absorción se considera baja—alrededor del 0,05%—, la posibilidad de que estos plásticos entren en nuestra cadena alimentaria es preocupante. Una vez acumulados en las hojas, pueden ser ingeridos por herbívoros y, en última instancia, por nosotros mismos.
Los datos de campo indican que las plantas expuestas al aire libre, como las lechugas cultivadas en la ciudad china de Tianjin, acumulan hasta 10 nanogramos de poliestireno por gramo de peso seco. Curiosamente, las hojas externas y más viejas mostraron niveles de contaminación más altos que las internas, lo que sugiere un acumulamiento progresivo de microplásticos a lo largo del tiempo.
Investigaciones recientes también han sugerido que los microplásticos pueden interferir en la fotosíntesis de las plantas, lo que podría tener un impacto significativo en todo el sistema alimentario global. Se estima que esta contaminación puede reducir la fotosíntesis de plantas y algas entre un 7% y un 12%, lo que podría repercutir en nuestra propia alimentación.
Los microplásticos están apareciendo en lugares inesperados, desde sitios arqueológicos antiguos hasta cerebros humanos. Aunque los efectos exactos aún se están investigando, existe preocupación sobre sus posibles riesgos para la salud, que podrían incluir problemas respiratorios y alteraciones reproductivas. Los autores del estudio advierten sobre la urgencia de llevar a cabo más investigaciones y de implementar políticas que reduzcan el uso y la emisión de plásticos en el medio ambiente.
A medida que la producción de plástico sigue aumentando, este descubrimiento sobre la infiltración de partículas en las hojas de las plantas intensifica los desafíos en la lucha contra la contaminación plástica y subraya la necesidad de nuevas estrategias de mitigación.
